domingo, julio 09, 2006

La vida sigue...


Hace ya muchos días que no aparecía por mi mesa camilla y muchos los acontecimientos que han pasado por mi vida desde el último post que compartí con todos vosotros.
Hoy, domingo, día 9 de julio de 2006, 21:00 horas, acabo de ducharme después de un caluroso y espléndido día de playa en la Cuesta de Maneli. Una playa que ha vuelto a sorprenderme, después de varias visitas infructuosas en las que la basura era la nota predominante. La limpieza y la normalidad ha vuelto a este bello rincón de la costa onubense donde descubrí por primera vez el nudismo. La verdad es que el día ha sido inigualable con ese toque de calor que hace que te lleves todo el día metido en el agua, como a mí me gusta vivir un día de playa...
Necesitaba esta desconexión después de haber pasado el anterior fin de semana en un lugar en el que la vida brilla por su ausencia y cada rincón huele a muerte. Para nadie es grato visitar un tanatorio, pero si tienes que estar allí durante dos noches para acompañar y dar el último adiós al cuerpo inerte de un ser querido, la cosa se pone más fea. La semana pasada despedí a mi abuela... Sí, puede parecer que esté mezclando en este post las churras con las merinas, pero así es la vida: un día estás despidiéndote de un ser querido y al otro tu vida vuelve a buscar la normalidad y la cotidianidad.
Se fue sin hacer ruido. Después de una vida sana y en la que las enfermedades no tuvieron cabida, pero sí la lucha y los sufrimientos, ella se fue, dormidita y asolada en el último tramo de su existencia "por algo nada bueno que se le había metido en su hígado", quitándole la vida en tan sólo cuatro días. Pero ahora, mi abuela descansa lejos del sufrimiento de una terrible enfermedad y de las molestias de un hospital. Desde el día 1 de julio he querido dedicarle un post a ella, pero no me siento con fuerzas ni ganas. Prefiero introducirlo en un tema más amplio y en el que la vida sea la protagonista, porque yo quiero recordarla siempre con toda la vida de la que hizo gala, con su vitalidad y ese genio que más de uno en casa hemos heredado... "Yo también te quiero"... Un beso allá donde estes, aunque estoy muy contento por haberte dado uno dos días antes de que te fueras...
Y la vida sigue, reordándola, pero sigue, y tengo que daros la buena noticia de que ya he encontrado un apartamento en el que probar qué es eso de la independencia y la vida en pareja... El apartamentito, recoleto pero con encanto está ubicado en plena calle Harinas, una callejuela prolongación de Zaragoza y que conecta con la zona del Arenal y la Avenida de la Constitución a través de García de Vinuesa. El sábado lo vi por primera vez y tiene buena pinta, claro está, con los arreglitos y el toque personal que le demos. Lo mejor: las vistas del balcón de un tercer piso en el quela giralda es la más absoluta protagonista. Debe ser muy bonito despertar por las mañanas y ver como Sevilla se mete por tu balcón a través de este emblemático monumento. En breve, esperemos estar allí residiendo, una vez tomemos posesión del inmueble tras pagar nuestra mensualidad y finanza... Comienza una nueva vida, que afronto con ganas, nervios, incertidumbre y mucha ilusión de poder compartirla con la persona que más quiero... Esta semana el portero entra en un nueva nueva etapa...

1 comentario:

la loca de la casa dijo...

fíjate que yo pienso que esa es la lección más importante que hay que aprender, asumir y saber poner en práctica en la vida, que ésto no es más que un juego de luces y sombras. hay quién lo aprende de oídas, quien se niega a asumirlo y prefiere ignorarlo, en fin; pero ambas, las luces y las sombras, son necesarias porque nos hacen estar vivos y estar en el mundo al mismo tiempo...
he filosofado mucho?? bueno, que estoy deseando ver tu pisito!!
muacas