miércoles, mayo 24, 2006

El cansino código de Da Vinci


Reconozco que soy de los pocos que no se han leído El Código Da Vinci, pero sí he sido uno de los miles de millones de espectadores que han pasado o la harán por una sala de cine para ver la versión cinematográfica del libro. La que se ha montado con la cinta y la expectación que había levantada al respecto para una película que para mi gusto no pasa de telefilme de Antena 3 para la tarde del domingo... Creo que estoy comenzando a saco a despotricar contra la película, pero es que no me queda otra.
Suele pasar cuando se crea un mito de algo que este te defraude o se reconfirme y resurja cual ave Fénix de la polvareda levantada. En este caso, creo, que la sensasión generalizada va a ser de decepción, porque la película aburre y tela. Por una parte porque es bastante larga, más de dos horas, y por otra, porque es demasiado oscura y te duermes(creo recordar que hay muy pocas escenas a la luz del sol). En este sentido es altamente recomendada para los mediodías de primavera o verano, cuando la calor acucia y no hay nada mejor que echar una cabezadita en el cine con el aire acondicionado. Por lo demas, su director infringe a la cinta un ritmo bastante lento y cansino en el que los momentos más interesantes y que pueden llegar a despertar tu interés se pueden contar con los dedos de una mano.
La historia se inicicia con un asesinato en el Museo del Louvre en París (No estoy destripando la película porque esto es lo de menos), en el que el asesinado deja una serie de pistas para descubrir un supuesto enigma. Esto es lo que deben hacer un intérprete de signos, el hinchado actor de Forrest Gump, y una francesita intrépida, interpretada por la niña de Amelie, bastante sosita por cierto. Ambos se enfrentan a fuerzas muy poderosas y con mucha tradición que desemboca en un final que para los que se han leído el libro no tiene nada que vercon la historia original ... Y hasta aquí puedo leer. Mi intención no es quitarte las ganas, a ti lector, ni animarte a que vayas, tampoco. Sólo expongo las cualidades que hacen que una película con pretenciones se quede en una simple película que vuelve a tratar el tan manido tema de la manipulación eclesiástica en relación a la historia de Jesús y, además, mal hecho. Pero para que esto no quede en un simple vapuleo, resaltar al menos la interpretación, como siempre, de Ian McKellen, mitad bueno mitad malo, y la del malo malísimo,Paul Bettany, interpretando a una especie de reencarnación del diablo con un culito...
El Código Da Vinci ya está en las salas de cine. Para los que se hayan leído el libro, recomendarle que se queden con ese recuerdo y para los que no lo han hecho, que se lo lean. Su lectura creo que debe ser más interesante y fructífera que el tostonazo visionado de este bodrio... Y que María Magdalena me perdone...

1 comentario:

la loca de la casa dijo...

pos no sé yo que decirte, si será mejor el libro o la película... porque he oído malas y buenas críticas de ambos. Yo no puedo opinar de ninguno de los dos así que opto por recomendar el último libro que he leído (a pesar de hablar sobre la edad media y los conflictos religiosos, etc), Historia del Rey Transparente, de Rosa Montero. De verdad, más que apta para todos los públicos.
Beso