sábado, diciembre 15, 2007

Ni frio ni calor


"Un tipo simpático, elegante y obsesionado con su aspecto físico. Ahora sería considerado el prototipo de metrosexual. Era inestable, con tendencia a la autodestrucción y tacaño, muy tacaño. Parece ser que cobraba por cada autógrafo que firmaba".
Estas son algunas de las perlas con las que Marc Eliot, especialista en biografías de estrellas de Hollywood, ha descrito a Cary Grant en su último libro sobre el actor de cine. Sin embargo la confesión que mas pólvora ha levantado, y tampoco es para tanto, ha sido la afirmacion de que Archibald Alexander Leach, que era como se llamaba el buen hombre, era homosexual y vivió toda su vida dentro del armario.
Hay que ver la que le ha dado a todo el mundo últimamente por sacar a la gente de los armarios, con lo a gusto que deben estar algunos dentro, sobre todo, como en el caso de Grant, entre los que desde hace mucho tiempo viven, por decirlo de alguna manera, dentro de otro habitáculo cerrado.
Parece ser que Cary se pasó todo el tiempo evitando a toda costa que se especulara sobre su orientación sexual, temiendo, con buen criterio, que eso perjudicara su carrera como actor. Y se caso, vaya si se caso, no solo una, sino varias veces, aunque se especulo con que mantuvo una relación, aunque no muy tórrida, con el actor de western, Randolph Scott. Esto es al menos lo que afirma Marc Eliot quien ha escrito que a ambos les unía "su gusto por beber, fumar, la ropa cara, el humor socarrón y que ambos, sexualmente, no eran especialmente tórridos, ya que consideraban el sexo como algo accesorio".
En fin, lo que yo diga, ya hay ganas de molestar o remover la vida de los que ya no la disfrutan y en el caso de los que siguen en ella, joderlos o incitarlos a hacer algo que no les apetece. Libertad y respeto es algo fundamental y que Pedro Almodóvar ya defendió en su ultima aparición televisiva en Channel nº 4 (la entrevista mas caótica e insulsa que he visto realizar alguna vez y la mas desaprovechada por parte de Boris y Ana). Y si no que se lo pregunten a Ricky Martin que también ha saltado a la palestra recientemente porque a su peluquero le ha dado, en lugar de hacer rulos a Madona, por insinuar que el puertorriqueño es homosexual.
Y muchos dirán o pensaran, los que no se atrevan, que es algo evidente o que esta en boca de todo el mundo. Da igual. Yo también puedo creerlo, pero lo que importa es que es el quien debe decidir si quiere o no compartirlo con nosotros (como cuando confeso su afición a la lluvia dorada). Hasta entonces, respeten a Ricky y a otros como el y, por supuesto, la memoria de aquellos que en vida no quisieron compartirlo y que una vez muertos no pueden decidirlo...

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